La opinión de Juan Dameto
Tras siglos de civilización, cultura y desarrollo hemos alcanzado los más altos índices de libertad, tanto colectiva como individual, de toda la Historia. Excepto en reductos vergonzantes donde se censura toda influencia exterior y se limita cualquier impronta que pueda cuestionar el régimen establecido, ahora tenemos más libertad que nunca para aprender, expresarnos, viajar y, en definitiva, desarrollarnos como individuos.
Es por eso que no deja de ser curioso el debate planteado estos días sobre el aparente conflicto entre la libertad y la seguridad, a raíz de la instalación en algunos aeropuertos de escáneres que, a la vez que intentan desvelar la presencia de armas ocultas entre las ropas de los viajeros, son capaces de desnudarlos y dejar al aire su más íntima anatomía.
La opinión de Juan Dameto
Si uno es un observador atento de lo que está ocurriendo en los últimos años en nuestra Comunidad Autónoma, llegará fácilmente a la conclusión de que el empresariado está consintiendo, con su silencio sepulcral, que se dicten normas, leyes o disposiciones, pactadas por los partidos políticos o no, con unanimidades sospechosas o por mayorías simples, profusas confusas y difusas que cada vez hacen más difícil la inversión productiva que tanta falta nos hace.
En temas urbanísticos, de promoción y de vivienda se deja al albur de las circunstancias y de los intereses políticos el desarrollo de los proyectos. Hoy te digo que sí, mañana hay protestas y te suspenden la ejecución, a un Ayuntamiento no le gusta la propuesta y hay que volver a empezar, y para colmo, si no gusta el tema o no se aceptan responsabilidades, los órganos de decisión empiezan el baile de pasarse el tema de una a otra Administración. En una palabra: el principio básico en que fundamentar una aventura empresarial, riesgo controlado y expectativa de beneficio pero con seguridad jurídica, es imposible de cumplir.
La opinión de Juan Dameto
A todos nos tiembla la fibra moral cuando, a la hora de la cena, cómodamente sentados frente a nuestros televisores, presenciamos la tremenda tragedia que han sufrido los ciudadanos en Haití. La noticia en cifras de los primeros días está dando paso rápidamente a la noticia con nombres y apellidos, poniendo caras a la desolación y el drama.
Periódicos, radios y televisiones nos acercan una desgracia que supera cualquiera de nuestras preocupaciones cotidianas y que convierte en ridículas las diatribas de ricos que cada día ocupan páginas y páginas de nuestros periódicos.
La opinión de Juan Dameto
El Mediterráneo que nos rodea es rico en historias. Antes del siglo XVIII, era común que los grandes desplazamientos marítimos se hicieran en galeras impulsadas por remeros. Cuentan que en una de esas travesías, el turco Suleimán vio cómo el centenar de remeros que impulsaban su galera se desenvolvía con pesadez y lentitud. El sultán exigió al almirante de la nao capitana que arreglase aquello para que la embarcación navegase más velozmente. El almirante ordenó al capitán que nombrase un oficial que se dedicara exclusivamente a vigilar tal cometido. Concienciado y sin sentirse excedido en su afán, el diligente capitán no nombró a uno sino a dos oficiales. Estos, a su vez, designaron a contramaestres que, en cada sección de la chusma, unas diez por cada costado del barco, debían dar las órdenes precisas para el buen gobierno de la nave. Para ello, los contramaestres decidieron que, en cada línea de remos, uno de los remeros de confianza fuera el que marcase un ritmo para el movimiento acompasado de las palas.
La opinión de Juan Dameto
En una de las muchas elecciones a las que se presentó (y ganó), Jacques Chirac dijo aquello de que las promesas electorales no comprometen a quienes las hacen sino a quienes las votan. El francés sabía lo que se decía: un programa electoral únicamente puede ser llevado a la práctica si el partido político que tiene que ejecutarlo puede gobernar en solitario. Fuera de ahí, todo es un artificio que tarde o temprano pasa factura.
La capacidad de pactar es siempre una de las cualidades elogiadas en la política. De hecho, se dice que la política es “el arte de lo posible”, como si el pragmatismo fuera la única excelencia de la acción política, siendo los políticos capaces de defender, a la vez, una cosa y su contraria con tal de no dejar el pedestal. Sinceramente, creo que debe de haber otra forma de hacer política.
La Opinión de Juan Dameto
Se tiene que estar produciendo estos días la conjunción planetaria a ambos lados del Atlántico que se anunció con la coincidencia de las presidencias progresistas de Obama y Zapatero en Estados Unidos y Europa, respectivamente.
Que Obama sea progresista es algo que juzgará la historia cuando se valoren su política exterior, sus guerras y su declarado apoyo al sistema. Pero en cualquier caso, el mundo tiene su líder indiscutible y no hay ninguna duda de que ese líder es Obama.
Un líder político es alguien capaz de hacer sentir a los demás que es posible conseguir una sociedad mejor, aunque sea con el sacrificio de algunos y el esfuerzo de todos.
La Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado de Palma (EMAYA), en colaboración con el Instituto Municipal de Fomento, Ocupación y Formación (IMFOF) y de la Agenda Local 21, ha recogido más de 8.300 juguetes en las dos primeras semanas de la campaña de fomento de la reutilización y solidaridad. Un dato positivo que me alegra muchísimo ya que es más necesario que nunca pues en este año fatídico, los que menos tienen que notar las consecuencias de las esgracias humanas son los niños.