La opinión de Xenia Merino
Una botella de desinfectante para el baño. En serio. Eso es lo que regalaba un periódico local este domingo. Y la semana que viene otra botella de un producto de limpieza. No sé a ustedes, pero a mí me parece sorprendente. Claro que, después de fregar, puedes poner las hojas del periódico para que nadie pise…
Vajillas, cuberterías pieza a pieza. Cartas, bolígrafos, sellos, cromos, abanicos, bolsos, coleteros... Ya no saben qué regalar. Debe ser por eso de que la prensa en papel está en crisis, amenazada por la digital.
Pues las editoriales podrían tomar ejemplo. Podrían hacer lo mismo con los libros que venden. Hace años que están en crisis y en peligro real de extinción. Pero nunca se ha visto algo parecido con la literatura. Cuando te haces con algún ejemplar, lo único que te llevas es eso. El libro. Bueno, eso y todo lo que ya sabemos los amantes de la lectura. Pero, en definitiva, sólo eso.
Por ejemplo, con el último Premio Planeta podrían regalar una tostadora. Con las obras completas de algún escritor contemporáneo podrían incluir un pack de polvos para la lavadora. Y así, suma y sigue. A ver si acaban con la crisis de las editoriales.
Ahora todo lleva algo incluido. Si compras uno, te regalan dos. Si compras dos, te llevas un producto extra. Si compras un litro de esto, te regalan 250 ml. Si te haces con un móvil, incluye no sé cuántos euros de saldo. Un yogur con bífidus. Una leche sin lactosa. Un lo que sea sin colesterol. Un refresco de cola sin cafeína, sin azúcar y sin sabor a refresco.
Ofertas y más ofertas. Mezclas sin sentido y sin lógica. Un engañabobos más. Que bajen los precios.





