La opinión de Beatriz D. Mayans
Día 28. Estoy flipando, como diría Grosske. O alucinando, como diría mi madre. En todo caso, significa lo mismo. Que estoy pasmada, vamos. ¿El motivo? Lo morbosos que somos. Y cuando digo somos, me refiero a los mass media. Me incluyo la primera, que conste.
Criticamos cuando alguien se interesa más por la vida de Belén Esteban, más conocida como la princesa del pueblo, que por los últimos datos del mercado laboral. Pero nos quedamos tan anchos cuando el careo entre dos políticos, hasta hace poco amigos inseparables de partido, se pelean frente a un juez a base de “yo te dije, tú me dijiste”.
Hoy hay dos protagonistas, bueno, en realidad tres. El primero, sin duda alguna, es el enfrentamiento entre Miquel Nadal y Miquel Ángel Grimalt en el juzgado por, supuestamente, incongruencias en las declaraciones del caso Maquillaje. El segundo nos viene de la mano del paro. Y es que Baleares es la única comunidad que ha bajado tan temibles datos. Ni más ni menos que 510 personas. No es para tirar cohetes, pero menos da una piedra. Y en tercer lugar el barco de lujo que se incendió en el Moll Vell de Palma.
De todos ellos, el que más portadas, comentarios, opiniones y demás ha ocupado ha sido el cara a cara entre los uemitas. Acto seguido el velero y, lógicamente, el paro ocupa un indigno tercer lugar.
¿Debería ser así? Es la pregunta del millón cuya respuesta da lugar a otra cuestión irremediable…¿por qué pasa esto? ¿Los medios de comunicación le decimos a la gente en qué tiene que pensar, o bien los lectores, consumidores de medios, nos dictan, a los medios de comunicación, sobre qué tenemos que escribir? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? En fin…






