La opinión de Beatriz D. Mayans
Día 24. Día triste. Muy triste. El temor de la violencia de género vuelve a caer sobre nuestra comunidad. Es el primer caso de 2010. Sólo espero que el número no aumente.
Una mujer ha muerto degollada durante la noche del jueves. Su supuesta pareja, su verdugo, le propinó varios cuchillazos y al final la mató estrangulándola. El tipo en cuestión ahora está en busca y captura.
Cobarde asesino. Aunque debería mantener el ‘presunto’ delante de la palabra asesino, está claro que alguien lo hizo, de ahí que me salte el protocolo y la educación. No tiene nombre lo que ha pasado. Bueno, sí, sí que lo tiene…crimen, asesinato, homicidio…¿y el que lo cometió? También tiene calificativos. Unos que no se me permite escribir aquí y otros que se quedan cortos. Todos ellos verdades como puños.
A todos los maltratadores , maltratadoras (que también las hay, aunque muchas menos) de este país, y del resto del planeta, os deseo, simplemente, el mismo sufrimiento que causáis a vuestras víctimas.
Seré, probablemente, políticamente incorrecta pero, señores míos, ante un crimen como este, y como todos los que llevamos a cuestas, creo que las formas están de más. Y si no, que se lo digan a ’el Gallego’ que, como bien ha explicado mi colega de opinión Xenia Merino, lucha para conseguir que los asesinos de víctimas de violencia de género cumplan su condena íntegra.
Gallego, yo ya he firmado. Ni el asesinato de Laura, ni ahora el de esta mujer, ni antes el de tantas otras, puede quedar impune.





