
Por Chema Ferrer
Dando un paseo por la calle Joan Miró a la altura del barrio palmesano de Gomila uno puede imaginarse perfectamente estar en un país en guerra o bien tercermundista. Edificios abandonados o en ruinas, numerosos negocios cerrados, graffitis en todos lados y suciedad inundando toda la zona. Desde hace años multitud de empresarios intentan mejorar el barrio y hacer de él un lugar mejor. La lucha no es fácil y es que el enemigo está infiltrado.
Por un lado, Ángel Doménech, presidente de la Asociación de Vecinos de El Terreno el cual prefiere un barrio degradado a un barrio gay. Tiene miedo a que el barrio sea etiquetado por la condición sexual de sus vecinos o visitantes pero en cambio poco le importa el declive de esta emblemática barriada. Utiliza la palabra gueto con una facilidad pasmosa y da a entender que los homosexuales han sido los responsables de la degeneración de “sus calles” al transformar los locales de la zona en su lugar de ocio. El problema de este señor no es que los negocios sean de ambiente o no lo sean, su problema es el ruido y los problemas que crean solamente unos pocos; basta con exigir el cumplimiento de la ley sin caer en peligrosa demagogia ¿Qué es lo que tanto teme Ángel Doménech por parte de los gays? ¿Ignorancia u homofobia?

¿Qué está haciendo el Ayuntamiento de Palma ante esta situación de degradación? Entre poco y nada. La vigilancia policial es mínima provocando la proliferación de afters, un aumento de la inseguridad ciudadana y el incumplimiento de las leyes que harían de estas calles un lugar más civilizado ¿Por qué no llega el Plan E? ¿Dónde están las ayudas para la rehabilitación de edificios? ¡¡Help EMAYA!! Esta desidia por parte del Consistorio de Aina Calvo ¿podría deberse a que el número de ciudadanos con derecho a voto en El Terreno es muy reducido en comparación al resto de Palma?

No hay que olvidar a algunos empresarios del barrio que tienen su parte de culpa por varias razones: Pasividad ante el consumo de drogas, consentir la prostitución en sus locales, permisividad dejando entrar a clientela indeseable con tal de hacer dinero rápido, dejadez a la hora de mantener sus locales en condiciones, etc… No se pueden exigir medidas cuando no somos capaces de cumplir los mínimos en nuestra propia casa.

Los más mayores conocieron Gomila en todo su esplendor. No hace tantos años que esta era una zona de marcha conocida a nivel internacional. Vivir de recuerdos no es la solución cuando el remedio es sencillo. Con la colaboración de todos es posible un barrio mejor.






